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“¡Datos, datos, datos! No puedo hacer ladrillos sin arcilla”, decía el honorable detective Sherlock Holmes. Esta cita famosa de ‘El misterio de Copper Beeches’, novela de Sir Arthur Conan Doyle, bien podría valernos hoy, cuando vivimos la era de los datos. Hoy los datos lo son todo para el negocio, de la misma forma que para Holmes lo eran para sus investigaciones.

Y aunque la relevancia de los datos es enorme, muchos de los procesos de innovación y transformación digital quedaron congelados por el impacto del COVID-19 y la crisis posterior. Todo ello ha redirigido los esfuerzos de las compañías hacia territorios que más tenían que ver con la mera supervivencia que con las proyecciones de desarrollo previas a la pandemia.

Ecosistema exigente para las compañías

El objetivo de conseguir corporaciones más sostenibles podría haberse dañado durante 2020. Quizá la búsqueda del respeto al medio ambiente no suponga una prioridad cuando una compañía se juega sobrevivir en un ecosistema muy exigente. Sin embargo, expertos como Louis Columbus, director de Dassault Systèmes (para ‘Forbes’), sostienen que no solo hay que priorizar la sostenibilidad como un eje de la transformación digital, sino que esta nos aportará resiliencia y rapidez de adaptación para los retos venideros.

Recordemos que es un contexto complejo para todos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) avisa de las consecuencias del cambio climático como globales, ya que las emisiones de uno afectan a todos. La necesidad de políticas globales y macroeconómicas cobra una mayor importancia debido al riesgo que supone para la economía mundial. De hecho, el Foro Económico Mundial (FEM) sitúa el cambio climático como la segunda amenaza más inminente para las sociedades humanas, solo por detrás de las enfermedades infecciosas.

Apostar por tecnología, innovación y sostenibilidad

El recurso principal con el que cuentan las compañías para hacer frente a la transformación con éxito, y cumpliendo metas de sostenibilidad, es apostar por la innovación y la tecnología de vanguardia.

Tecnologías como el blockchain y el Big Data aprovechan al máximo el potencial de los datos. Hoy contamos con muchos sistemas y herramientas para recoger y recabar datos, desde la huella que dejamos en la actividad de nuestro smartphone a la multitud de tipologías de sensores que se aplican para recoger datos a través del Internet de las Cosas (IoT) y sus objetos inteligentes. Escuelas especializadas, como ISDI, forman a profesionales para obtener todo el rendimiento de estas disciplinas y aplicar en sus empresas el valor de los datos.

Aplicado a la sostenibilidad, tenemos casos como el de Volvo Cars, el fabricante de vehículos sueco. Desde 2019 decidió utilizar tecnología de blockchain para conseguir máxima trazabilidad del cobalto que se utiliza en las baterías de sus vehículos eléctricos. Mediante esta fórmula, se asegura que existe total transparencia sobre la obtención de sus componentes y materiales, a la vez que completa fines sostenibles como es la electrificación de sus vehículos.

De la misma forma, ‘Financial Times’ habla de cómo los inversores están solicitando la ayuda del Big Data para conseguir datos precisos sobre las actividades de las compañías, y asegurarse así de que cumplen con sus objetivos de sostenibilidad. De hecho, esto ha originado la aparición de startups como GistImpact, dedicada a medir el rendimiento e impacto medioambiental de las compañías.

Adaptarse a las nuevas prácticas sostenibles

¿Por qué motivos podemos pensar que puede existir una transformación digital sostenible? En primer lugar, es necesario valorar la relevancia de las cadenas de suministro globales. Y es que, si nos ceñimos a ejemplos recientes, no solo tenemos el caso de la pandemia.

Recordemos el efecto causado por el buque Ever Given bloqueando el canal de Suez. Ese retraso en la entrega de materiales y productos ha originado a su vez un retraso destacado en el flujo de la cadena de suministros. Como resultado, vemos que la economía global está tan sumamente interconectada que cualquier fallo en el sistema puede tener consecuencias catastróficas.

Si echamos la vista atrás, al artículo de Columbus, observamos la dependencia de nuestro bienestar con respecto a estas cadenas de suministro globales. Columbus tiene una visión clara: adaptarse hoy a las nuevas prácticas sostenibles es una opción inteligente para estar preparado para el futuro.

Pero no solo se trata de hacer frente a retos operativos, sino también a exigencias en el plano normativo. Tanto los gobiernos como las empresas empujan cada vez más al entorno hacia normativas más sostenibles. Por ejemplo, la Unión Europea acepta como compromiso la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.

Pero estar preparados para una regulación más severa no es el único motivo para incorporar estrategias sostenibles. De la misma forma que los gobiernos y las compañías ejercen esa presión sobre todas las empresas para ser más sostenibles, el cliente demanda un cambio. El consumidor busca marcas que se alineen con sus valores y la sostenibilidad es un tema crucial. Ya en 2018, un informe de Hotwire reveló que el 42% de los consumidores encuestados consideraba importante para sus compras diarias que un producto utilice materiales sostenibles.

Frente a los desafíos que plantea el cambio climático, apoyar la conservación del medio ambiente es obviamente lo correcto: supone poner a las personas y al planeta en el centro de la estrategia de transformación digital. Una cosa es que la defensa del medio ambiente sea lo mejor para las personas y para el planeta. Pero otra muy diferente, y un auténtico reto, es que también lo sea para el negocio.

Adaptabilidad y resultados, también como fines sostenibles

Un estudio de la Universidad de Oxford con Arabesque Partners revela que las prácticas de gobierno ambiental, social y corporativo (ESG) tienen como consecuencia unos mejores resultados. En definitiva, que invertir en sostenibilidad supone conseguir una mayor resiliencia, un rendimiento operativo mejor y éxito en el negocio.

FEM también ha publicado unas recomendaciones para unir metas digitales y medioambientales, en las que se considera que la acción medioambiental y la transformación digital han sido, hasta hace muy poco, dos planes que se han cultivado en aislamiento el uno del otro. Para conseguir una integración de ambas, se “requiere un cambio de mentalidad y comportamiento en toda la organización”. Pero esa colaboración debe ir más allá, tanto dentro de la compañía como trascendiendo más allá de cualquier frontera.

De este informe tomamos una cita para destacar otro factor relevante:

Hemos entrado en una nueva década de conocimientos y tecnologías basadas ​​en datos que nos permiten impulsar innovaciones climáticamente neutrales con modelos de negocio radicalmente nuevos, productos regenerativos y cadenas de suministro más sostenibles. Esta combinación de conocimiento de dominio y tecnologías digitales debería eventualmente crear un valor mejor y equilibrado para todas las partes interesadas.

Aquí, Joerg Hellwig, CDO de LANXESS, subraya la innovación de proyectos sostenibles, obtener el máximo de la actual era de los datos, y combinar equilibradamente conocimiento y potencial tecnológico. Con ello vamos un paso más allá de lo visto hasta ahora: no solo sostenibilidad y transformación digital pueden caminar juntos hacia un mismo objetivo, sino que el mejor camino es aprovechándose de la tecnología y los datos.

El análisis de datos en la lucha contra el cambio climático

Precisamente son los datos los que han aportado a la ciencia toda la evidencia sobre el cambio climático. Sin embargo, el análisis de datos masivos también puede ser solución y palanca del cambio: como la iniciativa de IBM Green Horizons, que combina IoT con Big Data e inteligencia artificial cognitiva para detectar fuentes de polución y predecir lo contaminado que estará el aire (y así tomar medidas certeras).

Otro caso es el de Rainforest Connection, una startup sin ánimo de lucro que está utilizando tecnología de Google (TensorFlow, una aplicación de machine learning) para controlar la deforestación del Amazonas.

Si a ti también te gustaría formar parte de la maquinaría del cambio, utilizando la tecnología más puntera para conseguir un entorno corporativo más sostenible, puedes formarte en ISDI en el Máster Data Analytics (MDA). Un máster en análisis de datos para traducir datos en resultados de negocio.

La escuela digital de negocios ISDI tiene marcado un objetivo claro: el de formar una nueva generación de profesionales que lidere el cambio de época que vivimos. Desarrollar políticas de transformación digital, como hemos visto en este artículo, tiene mucho que ver con afrontar objetivos de sostenibilidad dentro de las compañías; pero en procesos en los que las personas están en el centro.

Fotos | Pexels: Akil Mazumder, Tom Swinnen, Hasan Zhara, fauxe